El regreso del credo

noviembre 12, 2009 at 3:41 am (Uncategorized)

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Creed, Full Circle

Sí, no vayan a creer que es el credo de K-Paz de la Sierra. En vez de eso, tenemos a Scott Stapp y sus alegres (o no tanto) compadres diciendo que siempre no se van. En la balada (sí, amorosa) de “Away in Silence” Stapp dice: “I’m not the man I used to be”. Pero, ¿es eso cierto?
Por lo pronto, este disco suena a dos cosas: ya no tanto a Pearl Jam (simplemente por el hecho de que no le llegan a la bandota de Vedder) y a que quieren quitarse el estigma de “grunge para niñas”… aunque digamos que no es tampoco muy muy afortunado lo que hacen para lograr eso. Las dos primeras rolas, con más power chords al estilo de The Sword, suenan a Guitar Hero y “Fear” suena a “quiero ser thrash o heavy pero no puedo”. De hecho, es más bien la guitarra lo que marca cierta evolución, como se escucha en “A Thousand Faces” (donde los coros también ayudan), en la rola que le da título al disco, y, sobre todo, en el punto más alto, la encantadora “Rain”, que goza de unas armonías vocales tan rock-pop acústico noventero que hasta a Hootie le encantaría participar. “Time” participa de la misma manera, aunque quizá no tan afortunada. Por lo demás, el disco funciona, así nomás, aunque quizá sería injusto negarle el mérito de que la banda sí parece querer cambiar. Suenan bien, esa es la cosa, aunque quizá sólo conservemos “Rain” y dos que tres en nuestras mentes. Veremos que más nos ofrecen: promete.

Satisfaction: 78%

Recomendaciones:

-Para los fans que estaban esperando el regreso de Stapp y compañía. Obviamente, no para detractores… aunque “Rain” siempre será una excelente canción para escuchar.

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Alicia la descorazonada

noviembre 1, 2009 at 6:09 am (Uncategorized)

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Alice in Chains, Black Gives Way to Blue


Tras la trágica muerte del vocalista Layne Staley, la banda de grunge regresa… con un vocalista morenazo, de afro, que canta absolutamente igual. Y, de ahí, nos lanzamos a un trabajo bastante bueno, para tratarse de una resurrección.
Guiado por los inconfundibles riffs de Jerry Cantrell, el disco es pesado, fuerte, y el primer sencillo, “Check My Brain”, tiene todo para volverse un clásico del repertorio de Alicia. De ahí, las canciones siguen en el mismo tenor, hasta que llegamos a la mitad con “A Looking in View” larga, pero extremadamente épica. De las mismas dimensiones es “”Acid Bubble” pero mucho más heavy. Pero también están las texturas de la Alicia anterior: acústica en “Your Decision”, y los coros magníficos de la rola que cierra, “Black Gives Way to Blue”.
Definitivamente, un regreso valiente y muy esperado. Queremos más.

Satisfaction: 90%
Recomendaciones:

-¡Alicia ha vuelto! ¡Alicia ha vuelto!
-A menos de que hayas celebrado la muerte de Staley (degenerado).

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Baby, y Darling, y Stripes y PJ…

octubre 27, 2009 at 5:50 am (Uncategorized)

Band of Skulls, Baby Darling Doll Face Honey

Las primeras tres canciones, sin dudarlo, gritan “¡Jack White, aquí estoy!”. Lo que no es necesariamente malo, aunque puede sugestionar nuestra opinión del disco como simples hijos putativos del Jack. Sin embargo, es a partir de la cuarta canción, “Fires”, donde la cosa cambia y vemos que aunque los Stripes sí son influencia para este grupo de Southampton, no son todos los ases ni matices que tienen bajo la manga. Emma, la vocalista, casi casi suena a PJ Harvey a la hora de cantar la deliciosa “Honest”; cosas como “Bomb” y “Blood” son lisa y llanamente rock pesado de calidad (“Dull Gold Heart” incluso suena a la culminación de todo eso) y hasta la voz del otro vocalista, Russell Marsden, tiene ese tono implorante y nostálgico (comparado con el Whitesco sonido de las primeras canciones) en la casi épica (y setenterona) “Impossible”.
Y, para terminar, la belleza de “Cold Fame”, donde las voces se funden para otorgarle un sello distintivo a la banda: rola riquísima por donde le veas. Definitivamente, un disco para ser disfrutado, de una banda que tiene que estar bajo la mira.

Satisfaction: 92%

Recomendaciones:

-Simple. Si eres una persona que gusta del rock y de los White Stripes o de cualquier proyecto de Jack White, tienes que pegarle una escuchada.
-También si la onda del rock de los setenta te late, incluso si no has escuchado a la banda anteriormente mencionada (aunque eso sería un poco raro).
-Incluso si las guitarras eléctricas te ahuyentan, no creo que esté de más darle una oportunidad a “Honest” y “Cold Fame”.
-Y ya saben lo que les digo a quienes no gustan del rock.

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Una Perla

octubre 15, 2009 at 1:46 am (Uncategorized)

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Pearl Jam, Backspacer

 
Tras el desencanto y la agresividad del “disco del aguacate” (reflejada a todas luces en el sencillo “World Wide Suicide”), Eddie Vedder y compañía regresan con… lo que se podría considerar un disco con canciones de amor (oh, gasp!).
Bueno, está bien, no necesariamente todas son canciones de amor, mas en ellas se nota una especie de optimismo que Vedder no había tenido desde que Bush subió al poder. Hasta la voz de Vedder deja de recorrer esos caminos tortuosos que habían cruzado desde su debut. Esta emoción pacífica es particulamente expresada en el sencillo, “The Fixer”.
La tradición de abrir con una canción sonoramente fuerte se mantiene, con “Gonna See My Friend”; de ahí, las canciones, incluyendo al ya mencionado sencillo, tienen cada una fuerza y atractivo, aunque sí son algo uniformes. Esto se rompe con la llegada de “Just Breathe”, una absoluta belleza capaz de conmover a cualquier descorazonado, capaz de incluso arrancar lágrimas furtivas (y yo manejando). Si no te gusta, tienes problemas. De ahí, el disco continúa con aciertos seguidos, como “Amongst the Waves”, el riff medio recordatorio de “Wishlist” de “Unthought Known”, hasta que todo llega a una conclusión brillante con “The End”.
No es el Ten. De hecho, y es lo que los fans deben tomar en cuenta, es otra cosa. No hay “Jeremy” ni “Even Flow”, pero eso no descalifica. Esto es algo que se merece estar al nivel del disco debut, que marca la evolución de una banda. Un must.
Satisfaction: 97%

Recomendaciones:

-O lo compran, o bajan “Just Breathe” y el sencillo, o algo, pero no pueden dejarlo pasar. He dicho.

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Al nivel de sus horizontes

marzo 11, 2009 at 3:04 am (Uncategorized)

U2, No Line on the Horizon

Para empezar, la buena noticia: no todas las canciones son como “Get on Your Boots”. Una vez pasado ese tranquilizador anuncio, veamos qué tiene que ofrecer el disco. U2 deja de un lado las guitarras pseudo-pesadas de su disco anterior y las cosas como “Vertigo” y “All Because of You” mientras the Edge vuelve a su delay y al sonido que caracterizó una de sus obras maestras, el Achtung Baby, cosa que se puede apreciar en cortes como “Unknown Caller” y “Moment of Surrender”, volviéndolos enteramente disfrutables. “I’ll Go Crazy if I Don’t Go Crazy Tonight”, a pesar de que suena como título de canción de Prince, nos remite a las épocas doradas del Joshua Tree, jugando con texturas que podrían ser de la canción “Red Hill Mining Town”. Algo parecido sucede en “Fez (Being Born)” que Bono y compañía insistían en llamar experimental, aunque en verdad no lo sea tanto. “Stand Up Comedy” suena bastante popera y agradable; promete como siguiente sencillo, con un coro igual de repetible que el de la ya mencionada canción de las botas, pero mucho más afortunado.
El disco continúa en la misma línea, con canciones bastante buenas, y cierra de una manera tranquila con la rica “Cedars of Lebanon”.
Entonces… ¿cuál es el problema? Precisamente eso: suena demasiado a discos anteriores. La fortuna es que suena a los mejores discos. Es como U2 demostrando que son buenos en lo que hicieron en sus discos más reconocidos. Aunque eso nos deja una garantía: el disco se deja escuchar y muestra la calidad que U2 tiene al pasar de las décadas. Aunque sea reciclándose como AC/DC.

Satisfaction: 86%

Recomendaciones:

-Es una buena compra. Eso que ni qué.
-Y es mejor si te olvidas de que existe “Get on Your Boots”.
-A menos de que te haya gustado la canción anterior.

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Pa todos mis enemigos

diciembre 4, 2008 at 3:00 am (Uncategorized)

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Guns n’ Roses, Chinese Democracy

Pues nomás para que no anden diciendo. Qué Velvet Revolver ni qué nada.
He de decir, que desde que tengo memoria, hay gente que está esperando este disco: nuevo material de Guns n’ Roses tras una espera de 17 años (el último disco, que salió en 1993, “The Spaghetti Incident?” , fue de covers). Y, obviamente, tantos años de espera han levantado las expectativas hasta el cielo.
Y no decepciona. Tantos años de trabajo fueron bien ocupados. Para empezar, y quizá el logro principal, es que el estigma de Slash queda atrás al escuchar a los nuevos guitarristas (no, no es Buckethead) quienes fusionan perfectamente un estilo propio con el sonido que caracterizó a esta banda; escuchen nada más el sonido de las liras en “Shackler’s Revenge” y “Better”. Asimismo, los agudos de Axl permanecen intactos; la voz suena como si no hubieran pasado los años por ella; nadie se imaginaría la accidentada historia, lo que es una delicia para los oídos de los escuchas.
En cuanto a las canciones, el disco nos ofrece hard rock rápido como para que nos olviden los días del gloria del Appetite for Destruction (la que le da el nombre al disco, “Riad n’ the Bedouins”), baladas de la vieja escuela pero de excelente manufactura (“Street of Dreams”, “This I Love”) y hasta los arreglos peculiares que caracterizaron a la dupla Use Your Illusion se hacen presentes (los coros en “There Was a Time”, la sabrosa acústica de “If the World”, por mencionar algunos detalles).
Así, el disco nos va llevando hacia un final que cada vez va tomando más fuerza y que aterriza perfectamente con “Prostitute” (el título engaña, es una excelente canción).
En fin, que estoy de acuerdo con quien dijo que los 17 años de espera habían valido la pena cada segundo. De todas las resurrecciones que me tocó ver en mis reseñas, estamos ante la más espectacular. La leyenda ha vuelto, y cumplió. Duela a quien le duela.
Satisfaction: 99%
Recomendaciones:

-¡Ve por el disco! ¡Ya! Si lo estabas esperando, si no los conoces porque ya es hora de conocerlos… incluso si no te gusta. Me vale.

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Mismos males, misma cura

diciembre 2, 2008 at 3:58 am (Uncategorized)

Music The Cure

 

The Cure, 4:13 Dream

La banda legendaria regresa con canciones de amor anhelantes (“The Only One”) y con nuevas historias que contar. Sin embargo, y a pesar de lo prometedor que se escucha todo (sobre todo con el otro sencillo, “The Perfect Boy”) las cosas no son tan maravillosas como nos imaginaríamos con esta banda. El disco propone cosas, experimenta con ritmos que quizá no pertenecen tanto a The Cure (“The Reasons Why”, “Freakshow”, “The Hungry Ghost”), hay canciones tan bellas como siempre (“Sirensong”, “This. Here and Now. With You.”), y hasta una que otra sobredosis de guitarra distorsionada (“Switch”). Y a pesar de todo, queda un hueco que nos indica que esto no es lo mejor que Robert Smith y compañía han podido ofrecernos. Es más: digamos que las últimas canciones, algo pesadonas por llamarlas de alguna manera, hasta se sienten como mal hechas (“Scream” e “It’s Over”). En resumen, un buen disco, pero nada comparado con cosas de altísima calidad que generalmente esperamos de esta banda.
Satisfaction: 75%
Recomendaciones:

-Para mantener a los fans ocupados y comprando.
-Aunque es definitivamente bajable. Tiene grandes momentos.
-Aunque… ¿está la crisis como para darse estos lujos?

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Simetría entre lo nuevo y lo viejo

noviembre 30, 2008 at 12:55 am (Uncategorized)

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Keane, Perfect Symmetry

La primera impresión: ¿a dónde se fue la voz dulce del vocalista Tom Chaplin? ¿Y qué son todos esos instrumentos?
Bien, digamos que Keane se nos acerca con un álbum no apto para puristas; una movida inteligente, me parece, cuando su estilo de piano-driven-pop amenazaba con encasillarlos. Sin embargo, también el cambio puede parecer un poco violento, con los aires de pop ochentero que permean las primeras cinco canciones del disco: el primer sencillo, “Spiralling”, es excelente, aunque suena completamente a otra banda, y ni qué decir de “Better than This”, que casi parece extirpada de un costado de “Ashes to Ashes” de David Bowie: en cualquier momento podría salir el alter-ego de Ziggy Stardust a decirnos: “I heard a rumor from ground control”. Con este disco Keane definitivamente ventilan sus inflencias y su gusto por los ochenta.
Pero por si extrañaban la tranquilidad anterior, quizá la segunda mitad del disco les suene más conocida, con rolitas como “You Don’t See Me”, “Pretend that You’re Alone”, “Playing Along” (¿acaso escucho una guitarra? ¿No se vanagloriaba este grupo por no usar guitarra? Bueno, el minimalismo musical ha quedado de lado: lo confirmarán cuando escuchen los arreglos) y darán un respiro de alivio con “Love is the End”.
En fin, podría decir que estamos frente a otra resurrección violenta, pero por diferentes razones que las de Metallica. Con este disco, que sí está bueno, Keane se perfila como una banda que tiene más cosas que ofrecer. Cuando unan sus dos estilos de una manera que no se noten tanto las diferencias entre el pop y la balada, quizá será tiempo de un gran disco.

Satisfaction: 89%
Recomendaciones:

-La verdad, los fans de Keane le tienen que dar una oportunidad. Por favor, no se pasen de puristas y compren.
-Y a los que no les gustó Keane cuando salieron porque los consideraron copia de lo que en ese momento era Coldplay, pues sugiero que le den una oportunidad a este disco.
-A la gente que gusta del pop ochentero… quizá no sería mala idea darle una escuchada, incluso si no sabes quiénes son Keane.
-A menos de que los gastos navideños en varios discos de metal te hayan dejado muy pobre. Mejor ahorra para más metal.

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El universal señor Smith

noviembre 22, 2008 at 2:43 am (Uncategorized)

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Travis, Ode to J. Smith

J. Smith. John Smith. Juan N. Nadie y todos. Lo suficiente para que este disco nos ponga a pensar desde la portada.
En fin. Lo que aquí nos presenta Travis es un disco fuerte en varios sentidos. Para empezar, sonoramente, pues las guitarras eléctricas están un poco más subidas de tono (como la canción que abre, “Chinese Blues”), lo que quizá puede sacar un poco de onda a los acostumbrados al sonido más bien acústico de Travis que se aprecia en su exitazo “Why Does It Always Rain on Me?” y en sus discos siguientes. Pero no es rock, es simplemente más electricidad, lo que da libertad para experimentar con nuevos ritmos, como en “Get Up” y en la coreable “Something Anything” (en la cual el nombre remite al legendario Todd Rundgren). También hay experimentación, como los coros (que al principio pueden sacar de onda, pero más tarde se funden exquisitamente con la canción) de, precisamente, “J. Smith”. Y para los que extrañan el sonido acústico, pues están “Last Words” y “Quite Free”.
“Long Way Down” y “Broken Mirror” (y probablemente hasta la ya mencionada “Something…”) quizá suenan demasiado a otras bandas nuevas, y “Friends” y “Song to Self” (algo Whitmanianos) no tienen demasiada fuerza, aunque tampoco son malas. Mas la encargada de cerrar el disco, “Before You Were Young”, es un dechado de tristeza casi sublime: la pregunta “What happened?” se queda en nuestros oídos para que la saboreemos terminando el disco. La verdad, un gran trabajo, me atrevo a decir… quizá hasta mejor que The Man Who.
Satisfaction: 95%

Recomendaciones:

-Un gran disco. Yo digo que se lo deben de comprar los amantes del britpop, los iniciados en la banda, los fans, los que tienen dinero… entrénle.
-A menos de que en sus oídos todavía suene el disco de Metallica de la entrada pasada.

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Resurrección a golpes

noviembre 20, 2008 at 2:49 am (Uncategorized)

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Metallica, Death Magnetic
Se acordaron de su filosofía de “play louder, play faster”. Regresando directo a las raíces (prácticamente el Kill ‘em All) Metallica se avienta un gancho al cerebro, en donde francamente se van más ubicados (ya saben que hacer con Rob Trujillo, supongo) que con el pésimo St. Anger. Velocidad y agresividad (Hammett vuelve a dar cátedra en las escalas, como en “Suicide & Redemption”) son los ingredientes principales de este nuevo disco, mas no así la brevedad, pues todos los cortes están por encima de los seis minutos, queriendo dotar a cada canción de proporciones épicas. Por lo pronto, el primer sencillo, “The Day that Never Comes” sirve como un acertado recordatorio de la memorable “One”, hasta por el video. Otra que levanta expectativas es “The Unforgiven III”, que si bien es totalmente diferente de sus antecesoras (hasta por la entrada de cuerdas) se erige como digna sucesora.
En conclusión, tenemos aquí, a pesar del nombre de la muerte en el título, un disco que se perfila como el segundo aire de Metallica, quizá uno de los regresos más esperados.
Satisfaction: 80%
Recomendaciones:

-Para los fans, decididamente, más si son desde sus inicios.
-También para los iniciados en los escándalos metaleros. Qué mejor manera que honrar a estos símbolos.
-Si no les gustó el St. Anger, no tienen por qué dejar de querer a esta banda.
-Para quienes sólo los conocen por las canciones del famoso Black Album (o sea, “Enter Sandman” o “Nothing Else Matters”) quizá este disco sea demasiado metalero. Recomiendo una escuchada antes, ya sabrán ustedes como, y ya sabrán si le entran.
-No apto para calmados. Esto es cardiaco.

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