Al nivel de sus horizontes
U2, No Line on the Horizon
Para empezar, la buena noticia: no todas las canciones son como “Get on Your Boots”. Una vez pasado ese tranquilizador anuncio, veamos qué tiene que ofrecer el disco. U2 deja de un lado las guitarras pseudo-pesadas de su disco anterior y las cosas como “Vertigo” y “All Because of You” mientras the Edge vuelve a su delay y al sonido que caracterizó una de sus obras maestras, el Achtung Baby, cosa que se puede apreciar en cortes como “Unknown Caller” y “Moment of Surrender”, volviéndolos enteramente disfrutables. “I’ll Go Crazy if I Don’t Go Crazy Tonight”, a pesar de que suena como título de canción de Prince, nos remite a las épocas doradas del Joshua Tree, jugando con texturas que podrían ser de la canción “Red Hill Mining Town”. Algo parecido sucede en “Fez (Being Born)” que Bono y compañía insistían en llamar experimental, aunque en verdad no lo sea tanto. “Stand Up Comedy” suena bastante popera y agradable; promete como siguiente sencillo, con un coro igual de repetible que el de la ya mencionada canción de las botas, pero mucho más afortunado.
El disco continúa en la misma línea, con canciones bastante buenas, y cierra de una manera tranquila con la rica “Cedars of Lebanon”.
Entonces… ¿cuál es el problema? Precisamente eso: suena demasiado a discos anteriores. La fortuna es que suena a los mejores discos. Es como U2 demostrando que son buenos en lo que hicieron en sus discos más reconocidos. Aunque eso nos deja una garantía: el disco se deja escuchar y muestra la calidad que U2 tiene al pasar de las décadas. Aunque sea reciclándose como AC/DC.
Satisfaction: 86%
Recomendaciones:
-Es una buena compra. Eso que ni qué.
-Y es mejor si te olvidas de que existe “Get on Your Boots”.
-A menos de que te haya gustado la canción anterior.
Pa todos mis enemigos
Guns n’ Roses, Chinese Democracy
Pues nomás para que no anden diciendo. Qué Velvet Revolver ni qué nada.
He de decir, que desde que tengo memoria, hay gente que está esperando este disco: nuevo material de Guns n’ Roses tras una espera de 17 años (el último disco, que salió en 1993, “The Spaghetti Incident?” , fue de covers). Y, obviamente, tantos años de espera han levantado las expectativas hasta el cielo.
Y no decepciona. Tantos años de trabajo fueron bien ocupados. Para empezar, y quizá el logro principal, es que el estigma de Slash queda atrás al escuchar a los nuevos guitarristas (no, no es Buckethead) quienes fusionan perfectamente un estilo propio con el sonido que caracterizó a esta banda; escuchen nada más el sonido de las liras en “Shackler’s Revenge” y “Better”. Asimismo, los agudos de Axl permanecen intactos; la voz suena como si no hubieran pasado los años por ella; nadie se imaginaría la accidentada historia, lo que es una delicia para los oídos de los escuchas.
En cuanto a las canciones, el disco nos ofrece hard rock rápido como para que nos olviden los días del gloria del Appetite for Destruction (la que le da el nombre al disco, “Riad n’ the Bedouins”), baladas de la vieja escuela pero de excelente manufactura (”Street of Dreams”, “This I Love”) y hasta los arreglos peculiares que caracterizaron a la dupla Use Your Illusion se hacen presentes (los coros en “There Was a Time”, la sabrosa acústica de “If the World”, por mencionar algunos detalles).
Así, el disco nos va llevando hacia un final que cada vez va tomando más fuerza y que aterriza perfectamente con “Prostitute” (el título engaña, es una excelente canción).
En fin, que estoy de acuerdo con quien dijo que los 17 años de espera habían valido la pena cada segundo. De todas las resurrecciones que me tocó ver en mis reseñas, estamos ante la más espectacular. La leyenda ha vuelto, y cumplió. Duela a quien le duela.
Satisfaction: 99%
Recomendaciones:
-¡Ve por el disco! ¡Ya! Si lo estabas esperando, si no los conoces porque ya es hora de conocerlos… incluso si no te gusta. Me vale.
Mismos males, misma cura
The Cure, 4:13 Dream
La banda legendaria regresa con canciones de amor anhelantes (”The Only One”) y con nuevas historias que contar. Sin embargo, y a pesar de lo prometedor que se escucha todo (sobre todo con el otro sencillo, “The Perfect Boy”) las cosas no son tan maravillosas como nos imaginaríamos con esta banda. El disco propone cosas, experimenta con ritmos que quizá no pertenecen tanto a The Cure (”The Reasons Why”, “Freakshow”, “The Hungry Ghost”), hay canciones tan bellas como siempre (”Sirensong”, “This. Here and Now. With You.”), y hasta una que otra sobredosis de guitarra distorsionada (”Switch”). Y a pesar de todo, queda un hueco que nos indica que esto no es lo mejor que Robert Smith y compañía han podido ofrecernos. Es más: digamos que las últimas canciones, algo pesadonas por llamarlas de alguna manera, hasta se sienten como mal hechas (”Scream” e “It’s Over”). En resumen, un buen disco, pero nada comparado con cosas de altísima calidad que generalmente esperamos de esta banda.
Satisfaction: 75%
Recomendaciones:
-Para mantener a los fans ocupados y comprando.
-Aunque es definitivamente bajable. Tiene grandes momentos.
-Aunque… ¿está la crisis como para darse estos lujos?
Simetría entre lo nuevo y lo viejo
Keane, Perfect Symmetry
La primera impresión: ¿a dónde se fue la voz dulce del vocalista Tom Chaplin? ¿Y qué son todos esos instrumentos?
Bien, digamos que Keane se nos acerca con un álbum no apto para puristas; una movida inteligente, me parece, cuando su estilo de piano-driven-pop amenazaba con encasillarlos. Sin embargo, también el cambio puede parecer un poco violento, con los aires de pop ochentero que permean las primeras cinco canciones del disco: el primer sencillo, “Spiralling”, es excelente, aunque suena completamente a otra banda, y ni qué decir de “Better than This”, que casi parece extirpada de un costado de “Ashes to Ashes” de David Bowie: en cualquier momento podría salir el alter-ego de Ziggy Stardust a decirnos: “I heard a rumor from ground control”. Con este disco Keane definitivamente ventilan sus inflencias y su gusto por los ochenta.
Pero por si extrañaban la tranquilidad anterior, quizá la segunda mitad del disco les suene más conocida, con rolitas como “You Don’t See Me”, “Pretend that You’re Alone”, “Playing Along” (¿acaso escucho una guitarra? ¿No se vanagloriaba este grupo por no usar guitarra? Bueno, el minimalismo musical ha quedado de lado: lo confirmarán cuando escuchen los arreglos) y darán un respiro de alivio con “Love is the End”.
En fin, podría decir que estamos frente a otra resurrección violenta, pero por diferentes razones que las de Metallica. Con este disco, que sí está bueno, Keane se perfila como una banda que tiene más cosas que ofrecer. Cuando unan sus dos estilos de una manera que no se noten tanto las diferencias entre el pop y la balada, quizá será tiempo de un gran disco.
Satisfaction: 89%
Recomendaciones:
-La verdad, los fans de Keane le tienen que dar una oportunidad. Por favor, no se pasen de puristas y compren.
-Y a los que no les gustó Keane cuando salieron porque los consideraron copia de lo que en ese momento era Coldplay, pues sugiero que le den una oportunidad a este disco.
-A la gente que gusta del pop ochentero… quizá no sería mala idea darle una escuchada, incluso si no sabes quiénes son Keane.
-A menos de que los gastos navideños en varios discos de metal te hayan dejado muy pobre. Mejor ahorra para más metal.
El universal señor Smith
Travis, Ode to J. Smith
J. Smith. John Smith. Juan N. Nadie y todos. Lo suficiente para que este disco nos ponga a pensar desde la portada.
En fin. Lo que aquí nos presenta Travis es un disco fuerte en varios sentidos. Para empezar, sonoramente, pues las guitarras eléctricas están un poco más subidas de tono (como la canción que abre, “Chinese Blues”), lo que quizá puede sacar un poco de onda a los acostumbrados al sonido más bien acústico de Travis que se aprecia en su exitazo “Why Does It Always Rain on Me?” y en sus discos siguientes. Pero no es rock, es simplemente más electricidad, lo que da libertad para experimentar con nuevos ritmos, como en “Get Up” y en la coreable “Something Anything” (en la cual el nombre remite al legendario Todd Rundgren). También hay experimentación, como los coros (que al principio pueden sacar de onda, pero más tarde se funden exquisitamente con la canción) de, precisamente, “J. Smith”. Y para los que extrañan el sonido acústico, pues están “Last Words” y “Quite Free”.
“Long Way Down” y “Broken Mirror” (y probablemente hasta la ya mencionada “Something…”) quizá suenan demasiado a otras bandas nuevas, y “Friends” y “Song to Self” (algo Whitmanianos) no tienen demasiada fuerza, aunque tampoco son malas. Mas la encargada de cerrar el disco, “Before You Were Young”, es un dechado de tristeza casi sublime: la pregunta “What happened?” se queda en nuestros oídos para que la saboreemos terminando el disco. La verdad, un gran trabajo, me atrevo a decir… quizá hasta mejor que The Man Who.
Satisfaction: 95%
Recomendaciones:
-Un gran disco. Yo digo que se lo deben de comprar los amantes del britpop, los iniciados en la banda, los fans, los que tienen dinero… entrénle.
-A menos de que en sus oídos todavía suene el disco de Metallica de la entrada pasada.
Resurrección a golpes
Metallica, Death Magnetic
Se acordaron de su filosofía de “play louder, play faster”. Regresando directo a las raíces (prácticamente el Kill ‘em All) Metallica se avienta un gancho al cerebro, en donde francamente se van más ubicados (ya saben que hacer con Rob Trujillo, supongo) que con el pésimo St. Anger. Velocidad y agresividad (Hammett vuelve a dar cátedra en las escalas, como en “Suicide & Redemption”) son los ingredientes principales de este nuevo disco, mas no así la brevedad, pues todos los cortes están por encima de los seis minutos, queriendo dotar a cada canción de proporciones épicas. Por lo pronto, el primer sencillo, “The Day that Never Comes” sirve como un acertado recordatorio de la memorable “One”, hasta por el video. Otra que levanta expectativas es “The Unforgiven III”, que si bien es totalmente diferente de sus antecesoras (hasta por la entrada de cuerdas) se erige como digna sucesora.
En conclusión, tenemos aquí, a pesar del nombre de la muerte en el título, un disco que se perfila como el segundo aire de Metallica, quizá uno de los regresos más esperados.
Satisfaction: 80%
Recomendaciones:
-Para los fans, decididamente, más si son desde sus inicios.
-También para los iniciados en los escándalos metaleros. Qué mejor manera que honrar a estos símbolos.
-Si no les gustó el St. Anger, no tienen por qué dejar de querer a esta banda.
-Para quienes sólo los conocen por las canciones del famoso Black Album (o sea, “Enter Sandman” o “Nothing Else Matters”) quizá este disco sea demasiado metalero. Recomiendo una escuchada antes, ya sabrán ustedes como, y ya sabrán si le entran.
-No apto para calmados. Esto es cardiaco.
Refrescante
AC/DC, Black Ice
Hay bandas a las cuales les puedes pedir que mejoren su estilo. Sin embargo, hay bandas que en sus propias palabras han repetido el mismo disco quince veces; y como a un perro viejo no se le enseñan nuevos trucos, lo que uno espera es que haga su truco bien.
Y AC/DC, con este disco, lo logran estupendamente. La voz y el sonido son tan potentes como siempre; las canciones, riffs directos al cerebro para que el cuello se mueva verticalmente y con ganas, como lo muestra el sencillo “Rock n’ Roll Train”. Hay variaciones, como los metales en la excelente “Anything Goes”, y el ritmo repetido en “She Likes Rock n’ Roll”, pero todo lo demás es lo mejor de la fórmula AC/DC: coros que gritar estridentemente, guitarras que aprenderse, pura potencia. Claro que luego uno se distrae y se pierde entre algunos riffs, pero afortunadamente no hay monotonía; justo cuando parece que las canciones sonaban parecidas, AC/DC meten otros detalles. Así, estos australianos se consagran con este disco como los maestros en repetirse y como amos del rock. Una joyita desde su ya algo lejano Back in Black.
Satisfaction: 96%
Recomendaciones:
-¿Rocker? ¡Compra!
-¿Iniciado en AC/DC? ¡Compra!
-¿Fan? ¡Compra!
-¿Folkie? ¿Indie? Este… ¡mejor no!
Promises Promises
Oasis, Dig Out Your Soul
Para mí, que si dejaran de anunciar que su próximo disco va a ser la octava maravilla del mundo, sería más probable que lo lograran. Tampoco me malinterpreten: no estoy diciendo que el disco sea malo. En él, se nota el trabajo: hay ganas de experimentar con ritmos rockeros pero diferentes (del sencillo “The Shock of the Lightning” a “Soldier On” hay mucho trecho, y bastantes ritmos que probar); las habilidades como escritor de canciones de Liam se ven notablemente mejoradas (”I’m Outta Time”, gran canción) y no hacen falta las canciones con un coro para que uno las cante a gusto y disfrute mucho (”The Turning”). Sin embargo, no son los himnos prometidos. Atrás han quedado las canciones de proporciones épicas como un “Don’t Look Back in Anger” o incluso, si me permiten decirlo, una “Sunday Morning Call”. Un buen esfuerzo de los chicos de Manchester, que no merece ser condenado, pero tampoco puesto en un altar.
Satisfaction: 77%
Recomendaciones:
-Fans de Oasis… ¿en verdad tengo que recordarles que lo compren?
-No apto para iniciados. Busquen el Definitely Maybe o el What’s The Story? Morning Glory
-Si quieren darle una escuchada, sugiero que lo bajen.
-Aunque si eres de los agraviados a quienes Liam o Noel les han dado de golpes… estas sugerencias no funcionan.
Griten, niños
Tokio Hotel, Scream
Si querían saber a qué sonaba el emo alemán, pues la respuesta es ésta: a emo. A emo cualquiera de bandas americanas. Claro que también eso se podría deber a que la edición del disco que escuché fue la dirigida al público americano, sin punto de comparación con las ediciones alemanas mas que la rola más conocida: “Monsoon”, que en su idioma original se escucha muy bien. Quizá eso pueda ser una indicación de que los discos alemanes son mejores, pero por el momento, a ver lo que tenemos acá en América…
Pues en conjunto, el disco parece cualquier trabajo de cualquier banda emo con ciertos chispazos brillantes… que más bien hacen sonar a los Tokio Hotel como collage de bandas. La canción “Love is Dead” bien podría pertenecer a HIM, mientras que la balada siguiente, “Don’t Jump”, se avienta unas secciones de cuerdas que parecen calca directa del exitazo de los Goo Goo Dolls, “Iris”. Por su parte, la canción “Sacred” tiene unas guitarras que de pronto suenan medio a la Nirvana. Y con tantas cosas, parece que estos jovencitos alemanes simplemente no se hallan… hasta que llegamos a la última canción, “By Your Side”. Esta rolita, junto con “Monsoon”, parecen ser las que mejor definen el estilo del grupo, que es un emo más tirando al lado pop, que a su vez se vuelve una propuesta más original que el resto del trabajo.
En fin, que este disco me dejó con dudas: parece que estos muchachos tienen buenas ideas y buenas influencias, pero que no han encontrado un estilo que puedan llamar propio. También me gustaría escuchar los trabajos originales en alemán. Incluso me gustaría ver cómo se enfrentan a un segundo disco en inglés. Ya si han de trascender o no, sólo el tiempo lo dirá.
Satisfaction: 60%
Recomendaciones:
-Si tu estilo de emo tiende a ser un poco más comercial, al estilo de Paramore y esas bandas, este es el disco para ti.
-Si te gusta el emo, tampoco será mala idea.
-Y si alguien puede poner sus manos sobre las versiones en alemán y pasarlas, lo agradecería mucho.
-Y si no te gusta este género de música… bueno, enójate y escucha metal. Pero no vayas a golpear a nadie, que este blog está en contra de la violencia.
Manchitas de rock
Staind, The Illusion of Progress
Es verdad: la ilusión de su progreso. Y es que, desde que sacaron su balada “It’s Been Awhile”, no ha habido nada de ellos que iguale ese éxito, por lo que parece que están destinados a quedar como un one hit wonder, al menos internacionalmente.
Y es que este nuevo material no nos da nada nuevo. Desde el inicio cae en lo repetitivo y se vuelve plano: esquema de verse-chorus-verse, con la entrada suave, aderezada con los ecos en cada pausa que tanto usó Linkin Park (se nota mucho en “Pardon Me”) y las guitarras pesadas en el coro. Y no es que yo tenga nada en contra del verse-chorus-verse, pero es que hay que ser hábil para lograr cosas con este truquito. Y como que falta. La única canción en donde la verdad logran algo bueno es “Lost Along the Way”. Digamos que el truco ahí les salió muy bien. Sin embargo, la uniformidad, aunque no deja que califiquemos al disco como malo, no deja que lo llamemos bueno.
La rolita que marca la diferencia, el punto brillante del disco, termina siendo otra balada: “Tangled Up in You”. Eso y la añadidura unplugged de la ya mencionada “It’s Been Awhile”. Por lo demás, no queda mucho qué decir.
Satisfaction: 57%
Recomendaciones:
-Para fans de Staind. No veo otra forma en la que este disco se vuelva indispensable.
-Si quieres conocer a la banda, baja las canciones que menciono en esta entrada. Alo mejor y hasta te animas a darle una oportunidad al disco.
-Pero si no… vamos a escuchar cosas más bonitas. Como la nueva ola indie.









