La Imbruglia vuelve a la vida

Natalie Imbruglia, Come to Life
De la mano de Brian Eno, y tras haber probado las mieles del éxito en los noventa (su segundo disco, White Lilies Island, a pesar de ser bonito, no logró lo que su debut) la cantante australiana nos entrega un álbum de pop muy bien hecho, con muchos matices que inmediatamente ponen a pensar que en verdad vale la pena.
Aunque la opener, “My God”, suena algo a Coldplay, es la que le sigue, la bellísima “Lukas” la que da paso a momentos francamente maravillosos y sentidísimos como “Fun” y “Scars”. “Want” es retadora y sensual, mientras “Cameo” parece decir: “Sí, sueno a Lady GaGa, ¿y qué?” El closing, “Wild About It” es alegre, tiene poder, nos hace sentirnos wild about it también. El único punto bajo es, quizá, la baladita “All the Roses”.
En resumen, una resurrección muy merecida para una artista que merecía ser recordada.
Satisfaction: 93%
Recomendaciones:
-Dejen de escuchar “Torn”…
-O es hora de conocerla.
El tren rumbo a San Francisco
Train, Save Me San Francisco
Recordados (o condenados) por “Drops of Jupiter”, la banda de Pat Monahan regresa con su nuevo material, el cual es amable y candoroso al oído, y es un buen disco para escucharse, pero está algo alejado de ser obra clave del rock-pop.
Las tres primeras canciones son muy buenas: desde la pegajosa homónima, pasando por “Hey, Soul Sister” y la que más que sampleo es homenaje directo a “Black Water” de los Doobie Brothers, “I Got You”. De ahí, las canciones son más bien promedio, aunque las letras siguen teniendo cierto encanto, como en “If it’s Love”: “My feet have been on the floor flat like an idle singer/Remember Winger?” Es hasta el final cuando el disco remonta, con la probablemente mejor del disco “Breakfast in Bed” y la infinitamente tierna (díganle cursi) “Marry Me”. En fin, que las cosas están bien, pero seguramente no les darán la difusión radial que tuvo su exitazo y tampoco es de lo más sobresaliente.
Satisfaction: 79%
Recomendaciones:
-Para quien no conozca al grupo y quiera escuchar una propuesta agradable de pop-rock.
-No, si eres de los que sólo conoce a Train por “Drops of Jupiter” y nada más, te la pasarás buscando una sucesora. No es buena idea.
¿Qué tiene maquillaje y hace yeah?
Kiss, Sonic Boom
Huele a Kiss, sabe a Kiss, es Kiss. Es como el caldo de pollo: no hay nada nuevo bajo el sol. La misma banda, el mismo sonido, canciones que invariablemente empiezan con “yeah!”… lo que siempre es divertido, qué ni qué.
“Modern Day Delilah”, la rola encargada de abrir, es, eso sí, una inyección de energía excelente, que nos lanza al show de fist-in-the-air anthems, canciones que seguro se escucharán bien y serán coreadas cuando Kiss haga otra de sus interminables giras. Lo mismo pasa con “Russian Roulette”.
Por lo demás, bueno, es inevitable reír y disfrutar con el cat-calling de “Yes I Know (Nobody’s Perfect)”: “Nobody’s perfect, baby, take off your clothes!” (que, por cierto, suena a “Calling Dr. Love”), o de “Hot and Cold”; también está el pegajoso coro de “Stand”, y, por qué no, “Say Yeah”, el closing.
El problema es que el disco suena a un buen disco de rock, nada más, así que sale mejor comprar la edición limitada, con Kiss reinterpretando… sus clásicos. Ahí sí se lucen: “I Was Made for Lovin’ You” suena mucho más heavy, superando con creces la versión del radio, y “Heaven’s on Fire”… bueno, sigue sudando sensualidad.
En fin, un disco para ponerse en balanza.
Satisfaction:
Sin limited edition: 74%
Con limited edition: 80%
Recomendaciones:
-Fans de Kiss.
-Iniciados en Kiss (definitivamente la edición limitada, para que le echen un ojo a lo que es bueno, pero sólo si en verdad tienes ganas de conocer a la banda. Claro, es un poco raro pensar que no los conoces…siendo la mighty brand, digo band, Kiss).
-Para quien no aprecia a Kiss demasiado, quizá sería buena idea bajar las canciones que menciono aquí (sobre todo “Modern Day Delilah”) y dejarlo así.
-Aunque no garantizo que dejen de decir “yeah” por un buen rato.
Un círculo de un cuarto de siglo
Bon Jovi, The Circle
Huele y sabe a esa mezcla de lágrimas, sudor y gritos que es un concierto. Lejos del algo simple Have a Nice Day y del country de Lost Highway, este disco es más rockero y se podría decir que más sabio.
Y eso que el señor Bon Jovi siempre querrá ser Springsteen, lo que queda muy claro desde la canción que abre, “We Weren’t Born to Follow”y su verso que llama a los pecadores, santos, gente normal, etc. De ahí, el disco sí tiene buenas guitarras rockeras, como se aprecia en “Bullet”, pero también tiene un tono más personal, como la casi anecdótica (y highlight del disco) “Live Before You Die”, o el hecho de admitir que la juventud ha quedado un poco atrás con el verso de “Superman Tonight”: “It’s just my old tattoo.”
El disco tiene altibajos, aunque alcanza su punto más alto en la decididamente épica-tenía-todo-para-ser-un-gran-closing (y en los conciertos va a enloquecer a la gente) “When We Were Beautiful”, canción que tiene dos problemas: es la segunda de la lista, lo que hace que tal parezca que el disco se cae tras ella, y además precede al peor error del conjunto: “Work for the Working Man”, una rola definitivamente al estilo de The Boss, que no es mala en sí misma, pero que carga con una intro que es decididamente calco de “Livin’ on a Prayer”. Mal por la banda, quienes, a pesar de su carrera, no han aprendido que una cosa es reescribirse, otra copiarse, y que calcarse, aunque sea a uno mismo, es un error.
Satisfaction: 85%
Recomendaciones:
-Para cualquier fan de Bon Jovi.
-Si no te molestan las rolas llena-estadios, “When We Were Beautiful” es una gran escuchada.
-Sí, Springsteen siempre seguirá ganando, sí.
Llamando a todos los héroes…
The Rushing, Summon the Heroes
Con un estilo que parece haber heredado mucho del “metal medio emo” que se está gestando en estos tiempos, pero con unos aires a Foo Fighters y un poco más de técnica, se presenta este grupo, que resulta una propuesta interesante, aunque bastante angsty-adolescente, hasta con los coritos que suenan a Fall Out Boy.
Desde el opening, bastante bueno, “Help”, los chicos no le bajan el octanaje a las guitarras; incluso la balada, “Wishing Well”, suena heavy. El punto más alto del disco es “Day 5 (The Only One)”, más que nada por su letra que le llega al escucha: “Let me tell you about my day/I’m stuck in the traffic today/Can’t pay my bills or pay my rent…” ¿Que si no?
El problema es que el disco tiende a volverse un poco uniforme y monótono: aunque “Kiss” se atreve a experimentar, en el closing, con trompetas a lo matador y sonidos medio españoles, hay varias canciones que uno siente que no aportan mucho: el medio rap de “No Regrets” bien podría haber sido una idea de Mike Shinoda y su Linkin Park. Pero en fin, un disco de una banda que busca mantener al rock vivito y coleando.
Satisfaction: 79%
Recomendaciones:
-Comprar si gustas de varias propuestas actuales y de guitarras fuertes.
-Aunque si lo tuyo no son los grupos de rock con “coritos” quizá lo odies…
-O lo encuentres parecido a demás grupos.
Con toda la fuerza… natural
Gustavo Cerati, Fuerza natural
Desde el maravilloso opening, tan claro, tan nítido, que le da nombre al disco, estamos quizá ante la mejor obra que el ex-Soda ha hecho como solista: consolidado con su banda, consolidado en solitario, Gustavo Cerati ya ha dejado su marca.
El sencillo, “Déja-Vu”, es buen rock en español, al igual que “Magia”, mientras que “Amor sin rodeos” tiene ese aire casi casi southern rock que la hace totalmente disfrutable y Allmanesca. En la misma línea está la medio country “Convoy”, que francamente ni siquiera suena a Cerati… en fin, un disco que coquetea con todos los ritmos y llega a un closing perfecto con “He Visto a Lucy” y la “canción escondida” que lleva un signo de #. Quizá el único punto medio bajo sea la rola del “Cactus”… pero eso es ya pasarse de exigente. Un viaje en el que uno se pierde… y como diría el propio Cerati, nunca nos sentimos tan bien.
Satisfaction: 99%
Recomendaciones:
-Fan o no fan de Soda Stereo, compra.
-O quién seas, ¡compra!
El regreso del credo

Creed, Full Circle
Sí, no vayan a creer que es el credo de K-Paz de la Sierra. En vez de eso, tenemos a Scott Stapp y sus alegres (o no tanto) compadres diciendo que siempre no se van. En la balada (sí, amorosa) de “Away in Silence” Stapp dice: “I’m not the man I used to be”. Pero, ¿es eso cierto?
Por lo pronto, este disco suena a dos cosas: ya no tanto a Pearl Jam (simplemente por el hecho de que no le llegan a la bandota de Vedder) y a que quieren quitarse el estigma de “grunge para niñas”… aunque digamos que no es tampoco muy muy afortunado lo que hacen para lograr eso. Las dos primeras rolas, con más power chords al estilo de The Sword, suenan a Guitar Hero y “Fear” suena a “quiero ser thrash o heavy pero no puedo”. De hecho, es más bien la guitarra lo que marca cierta evolución, como se escucha en “A Thousand Faces” (donde los coros también ayudan), en la rola que le da título al disco, y, sobre todo, en el punto más alto, la encantadora “Rain”, que goza de unas armonías vocales tan rock-pop acústico noventero que hasta a Hootie le encantaría participar. “Time” participa de la misma manera, aunque quizá no tan afortunada. Por lo demás, el disco funciona, así nomás, aunque quizá sería injusto negarle el mérito de que la banda sí parece querer cambiar. Suenan bien, esa es la cosa, aunque quizá sólo conservemos “Rain” y dos que tres en nuestras mentes. Veremos que más nos ofrecen: promete.
Satisfaction: 78%
Recomendaciones:
-Para los fans que estaban esperando el regreso de Stapp y compañía. Obviamente, no para detractores… aunque “Rain” siempre será una excelente canción para escuchar.
Alicia la descorazonada

Alice in Chains, Black Gives Way to Blue
Tras la trágica muerte del vocalista Layne Staley, la banda de grunge regresa… con un vocalista morenazo, de afro, que canta absolutamente igual. Y, de ahí, nos lanzamos a un trabajo bastante bueno, para tratarse de una resurrección.
Guiado por los inconfundibles riffs de Jerry Cantrell, el disco es pesado, fuerte, y el primer sencillo, “Check My Brain”, tiene todo para volverse un clásico del repertorio de Alicia. De ahí, las canciones siguen en el mismo tenor, hasta que llegamos a la mitad con “A Looking in View” larga, pero extremadamente épica. De las mismas dimensiones es “”Acid Bubble” pero mucho más heavy. Pero también están las texturas de la Alicia anterior: acústica en “Your Decision”, y los coros magníficos de la rola que cierra, “Black Gives Way to Blue”.
Definitivamente, un regreso valiente y muy esperado. Queremos más.
Satisfaction: 90%
Recomendaciones:
-¡Alicia ha vuelto! ¡Alicia ha vuelto!
-A menos de que hayas celebrado la muerte de Staley (degenerado).
Baby, y Darling, y Stripes y PJ…

Band of Skulls, Baby Darling Doll Face Honey
Las primeras tres canciones, sin dudarlo, gritan “¡Jack White, aquí estoy!”. Lo que no es necesariamente malo, aunque puede sugestionar nuestra opinión del disco como simples hijos putativos del Jack. Sin embargo, es a partir de la cuarta canción, “Fires”, donde la cosa cambia y vemos que aunque los Stripes sí son influencia para este grupo de Southampton, no son todos los ases ni matices que tienen bajo la manga. Emma, la vocalista, casi casi suena a PJ Harvey a la hora de cantar la deliciosa “Honest”; cosas como “Bomb” y “Blood” son lisa y llanamente rock pesado de calidad (“Dull Gold Heart” incluso suena a la culminación de todo eso) y hasta la voz del otro vocalista, Russell Marsden, tiene ese tono implorante y nostálgico (comparado con el Whitesco sonido de las primeras canciones) en la casi épica (y setenterona) “Impossible”.
Y, para terminar, la belleza de “Cold Fame”, donde las voces se funden para otorgarle un sello distintivo a la banda: rola riquísima por donde le veas. Definitivamente, un disco para ser disfrutado, de una banda que tiene que estar bajo la mira.
Satisfaction: 92%
Recomendaciones:
-Simple. Si eres una persona que gusta del rock y de los White Stripes o de cualquier proyecto de Jack White, tienes que pegarle una escuchada.
-También si la onda del rock de los setenta te late, incluso si no has escuchado a la banda anteriormente mencionada (aunque eso sería un poco raro).
-Incluso si las guitarras eléctricas te ahuyentan, no creo que esté de más darle una oportunidad a “Honest” y “Cold Fame”.
-Y ya saben lo que les digo a quienes no gustan del rock.
Una Perla

Pearl Jam, Backspacer
Tras el desencanto y la agresividad del “disco del aguacate” (reflejada a todas luces en el sencillo “World Wide Suicide”), Eddie Vedder y compañía regresan con… lo que se podría considerar un disco con canciones de amor (oh, gasp!).
Bueno, está bien, no necesariamente todas son canciones de amor, mas en ellas se nota una especie de optimismo que Vedder no había tenido desde que Bush subió al poder. Hasta la voz de Vedder deja de recorrer esos caminos tortuosos que habían cruzado desde su debut. Esta emoción pacífica es particulamente expresada en el sencillo, “The Fixer”.
La tradición de abrir con una canción sonoramente fuerte se mantiene, con “Gonna See My Friend”; de ahí, las canciones, incluyendo al ya mencionado sencillo, tienen cada una fuerza y atractivo, aunque sí son algo uniformes. Esto se rompe con la llegada de “Just Breathe”, una absoluta belleza capaz de conmover a cualquier descorazonado, capaz de incluso arrancar lágrimas furtivas (y yo manejando). Si no te gusta, tienes problemas. De ahí, el disco continúa con aciertos seguidos, como “Amongst the Waves”, el riff medio recordatorio de “Wishlist” de “Unthought Known”, hasta que todo llega a una conclusión brillante con “The End”.
No es el Ten. De hecho, y es lo que los fans deben tomar en cuenta, es otra cosa. No hay “Jeremy” ni “Even Flow”, pero eso no descalifica. Esto es algo que se merece estar al nivel del disco debut, que marca la evolución de una banda. Un must.
Satisfaction: 97%
Recomendaciones:
-O lo compran, o bajan “Just Breathe” y el sencillo, o algo, pero no pueden dejarlo pasar. He dicho.




